El Puente Giratorio lleva ya un siglo siendo el gran icono de Carmelo, uniendo ambas márgenes del Arroyo de las Vacas. El rojo intenso compone un paisaje fascinante en contraste con los árboles del lugar, capturando la mirada de todos los que pasean por la hermosa Rambla de los Constituyentes.
Construido en 1912 por una empresa alemana, el puente fue una monumental obra de la ingeniería de su tiempo. Fue reconocido en toda América del Sur por permitir el cruce peatonal y, mediante el giro manual, el paso de las embarcaciones de gran porte.

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